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El día que nació la política murió la ética

La sangre

Mi hija me contó un cuento el pasado 18 de Mayo, trataba de dos hermanos que habían recibido una herencia y los dos hermanos estaban disconforme con lo que les había tocado en herencia -no hay nada más abrupto e hiriente que una pelea por herencia-, entonces el juez, un sabio al parecer, lo solucionó de la siguiente manera: les intercambió la herencia.

¿Cree usted que los hermanos se quedaron conformes?, le apuesto que no, buscarían otras excusas para pelearse.

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Cuando la ética se separó de la política

En un mercadillo de libros usados, mientras “bicheaba” los libros  entablé conversación con un parroquiano que hacía lo mismo que yo, se identificó como catedrático de historia, yo no me pude identificar con nada interesante, que le iba a decir: ¿vendedor de seguros con crisis de dentidad-laboral?, ¿escritor mental?, mejor me callaba.

El hombre miraba libros que trataban sobre la transición española.

De una cosa pasamos a otra y salió la política actual, le dije que un político que se lleve un solo euro, se inhabilita para la gestión pública sin misericordia alguna, osea para la política. De esa manera algún día aunque ocurra dentro de muchos años los políticos no robaran.

-Entonces me estás hablando de ética y no de política. Me dijo el profesor.

Ignorante de mí no sabía que eran cosas distintas

Una de novela

Cuando tenía 15 años me “comí”: “La Araña Negra” de Blasco Ibañez.  Una historia complicada que transcurre en el siglo XIX español y atraviesa distintas generaciones. El malo era un cura jesuita, no recuerdo el nombre e importa poco para explicar lo que pretendo contar.

En esa edad nadie me explicó que la inteligencia, los estudios, las experiencias de la vida, se pueden emplear egoísta o inegoístmente y, consideraba que la inteligencia era ser listo simplemente.

En un momento del libro mencionado: un joven periodista atacaba a través de la prensa  a la orden jesuita porque la encontraba anacrónica. En una ´”hábil maniobra” el cura mandó pegarle una paliza al joven periodista, fueron unos esbirros y le hizo creer que habían sido envidiosos de su misma cuerda quién lo habían hecho.

El cura se jactaba que el joven periodista había abandonado el país y que seguramente volvería cuando pasaran muchos años, y lo haría con resentimiento a los suyos, entonces sería aprovechado para que atacara peridisticamente a los que  defendiera antes. De esa manera había eliminado a un rival y lo había ganado para su causa.

¿Es esto la política actual?

Unamuno

Según las malas lenguas”, Unamuno tiró el Novel al retrete cuando apoyó el alzamiento del 36. Meses después, el 12 de Octubre en el paraninfo de la universidad de Salamanca, uno de los profesores hacía una loa al Generalísmo y su séquito, Unamuno no pudo resistir el aderezado discursos y al fervoroso general Millán Astray  con sus gritos de ¡Viva la muerte!, interrumpió el discurso con otro que le costó el cargo.

La escena tuvo que ser de una tensión extrema, teniendo que intervenir Carmen Polo -la mujer de Franco- para calmar los ánimos, porque Millán sacó la pistola mientras gritaba: -“¡Muera la Inteligencia!”, mientras, Unamuno, el rector, decía:- … Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote! …

Durante muchos años, sobre todo en mi juventud me pregunté que significaba “muera la inteligencia”, viniendo de un tipo inteligente.

Hasta la fecha yo había tomado la inteligencia como el más alto valor humano, aquello por lo que nos diferenciamos de los animales, etc…, mi tía abuela, me dijo que eramos animales racionales y yo lo repetía como un loro.

Voy a apartarme de aquella dramática escena de la Guerra Incivil como la describió Unamuno, pero no de la frase: “Muerte a la inteligencia”

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Parece ser que había al menos dos tipos de inteligencia

La inteligencia por si sola no es nada, es como un órgano más, al igual que la vista, el olfato, el oído, etc…, según se extrae de la filosofía de los Vedas no es más que otro sentido.

La inteligencia es una facultad que los seres humanos tenemos unos más y otros menos, hoy en día hablamos de inteligencia artificial, ordenadores, robots, etc… siendo incluso capaz de guardar más datos que  un hombre.

Pero la inteligencia por si sola no es más que una herramienta, la inteligencia debe ser la herramienta de algo más, EL ALMA.

Cuando es utilizada en la política está siendo usada como un arma muy peligrosa, quiero llegar a eso en este artículo, la inteligencia sin alma no es nada y,  la política sin ética no es nada, es egoísmo puro. La ética es el alma de la política y hoy en día los políticos carecen de ÉTICA. Se escudan en banderas vacías de alma.

Las banderas que no tienen alma son solo trapos y al igual que el torero hace el engaño al toro con el capote, así hacen los políticos con las banderas a los paisanos.

Si vives cómodamente en un mundo profundamente enfermo de ética, tienes un problema.


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